No se cuantas cosas se pueden encontrar en el ojo izquierdo de una persona, pero se, que en tus labios yo pude encontrar amor sin fin y me hizo enloquecer. No se cuantas cosas te habrán regalado ya pero tengo todavía la esperanza de saber que de todas esas rosas que te dieron ninguna fue de papel. Y te condena mi celoso corazón cuando le contàs tu historia, nunca floreció la gloria en cuestiones del amor. Y se que nunca se me va a olvidar tu voz aunque pierda la memoria, con acercarse la victoria se conforma un perdedor. Y te tendré que dejar escapar, se que lo voy a lamentar. Pero te digo amor que hay que saber cuando parar, cuando parar. No te pongas triste corazón, el sol hoy va a brillar. Y la verdad no se bien a que tengo miedo, nunca fui mucho de apostar. Una corazonada me dice que es hora de parar.
