No se cuantas cosas se pueden encontrar en el ojo izquierdo de una persona, pero se, que en tus labios yo pude encontrar amor sin fin y me hizo enloquecerNo se cuantas cosas te habrán regalado ya pero tengo todavía la esperanza de saber que de todas esas rosas que te dieron ninguna fue de papel. Y te condena mi celoso corazón cuando le contàs tu historia, nunca floreció la gloria en cuestiones del amor. Y se que nunca se me va a olvidar tu voz aunque pierda la memoria, con acercarse la victoria se conforma un perdedor. Y te tendré que dejar escapar, se que lo voy a lamentar. Pero te digo amor que hay que saber cuando parar, cuando parar. No te pongas triste corazón, el sol hoy va a brillar. Y la verdad no se bien a que tengo miedo, nunca fui mucho de apostar. Una corazonada me dice que es hora de parar. 

Ya había desilusión, dolor y resignación. El tiempo supo esperar y así lo deje de amar. No había mas que decir, había llegado el fin. Estaba aprendiendo como vivir, ya de ti me olvidaba cuando te vi con la mirada desesperada. Y fue tan fuerte volver a verte, sufrí tanto tiempo por ti hasta mirarte, recuperarte y saber que te irías sin mi. Y fue tan fuerte volver a quererte, volver a creer en los dos. Basto mirarte, volver amarte para perderte de nuevo, amor. Sentí tanta confusión al verte tan frío amor. Así fue que comprendí que tu no eras para mi. 

Y yo te voy a esperar y no me voy a pintar, yo se que te gustó mucho cuando me ves natural; Y llegaré tan puntual no quiero perder más tiempo, cada segundo que tardas es un beso que te resto. Y me pondré el vestido azul que es el que te gusta más, dejaré mi pelo suelto para que baile en el viento. Y en nuestra esquina de siempre el aire se ha perfumado por que en todas las ventanas el amor se está asomando.  Pero no vino nunca, no llegó, y mi vestido azul se me arrugó, y esta esquina no es mi esquina y este amor ya no es mi amor. Pero no vino nunca, no llegó, y yo jamás sabré lo que pasó. Me fui llorando despacio, me fui dejando el corazón. Y me robaste la esquina y me quede tan perdida. ¿A dónde vuelan mis sueños?, a un callejón sin salida. Y me quité mi vestido que tanto te gustaba, total ya me siento desnuda, total ya no tengo nada.
Fuiste la luz de mi vida y mi musa preferida que ya no puedo expirar ni un tango ni una ranchera, ni un solo verso siquiera, solo esta canción de adiós. Y este fue mi testamento de un amor que de contento, no me dejó ni el sudor. Solo queda despedirme con voz ronca pero firme, el mal trago ya pasó. Medio vals, mitad ranchera, le pongo el nombre que quieras. Y lo pinto Rock and Roll aquí adelante de todos, le estoy diciendo a mi modo, te estoy diciendo a mi modo, buena suerte, chau, adiós...
Thich Nhat Hanh, un filósofo y monje budista vietnamita, escribe sobre cómo disfrutar de una buena taza de té. Debemos estar completamente atentos al presente para disfrutar de una taza de té. Sólo siendo conscientes del presente nuestras manos sentirán el calor de la taza. Sólo en el presente aspiraremos el aroma del té, saborearemos su dulzura, y llegaremos a apreciar su exquisitez. Si estamos obsesionados por el pasado o preocupados por el futuro, dejaremos escapar la oportunidad de disfrutar de una buena taza de té. Cuando miremos el interior de la taza, su contenido ya habrá desaparecido. 
Con la vida ocurre lo mismo. Si no vivimos plenamente el presente, en un abrir y cerra de ojos la vida se nos habrá escapado. Habremos perdido sus sensaciones, su amor, su exquisitez y su belleza, y sentiremos que ha transcurrido a toda velocidad. 
El pasado ya ha pasado. Aprendamos de él y dejémoslo atrás. El futuro ni tan siquiera ha llegado. Hagamos planes para el futuro, pero no perdamos el tiempo preocupándonos por él. Preocuparse no sirve para nada. Cuando dejemos de pensar en lo que ya ha ocurrido, cuando dejemos de preocuparnos por lo que todavía no ha pasado, estaremos en el presente. Sólo entonces empezaremos a experimentar la alegría de vivir.
Cómo duele que estes tan lejos durmiendo aqui en la misma cama. Cómo duele tanta distancia aunque te escucho respirar y estás a cientos de kilómetros.  Y duele quererte tanto, fingir que todo está perfecto mientras duele, gastar la vida tratando de localizar lo que hace tiempo se perdió.Y he llegado a confundir con la ternura la lástima con que a veces me miras. Que triste es asumir el sufrimiento, patético es creer que una mentira convoque a los duendes del milagro, que te hagan despertar enamorado.Por qué nos duele tanta distancia, fingir que todo está perfecto mientras sientes que te duele gastar la vida durmiendo aquí en la misma cama ..